viernes, 20 de enero de 2023

Día de San Sebastián

Mi cabeza y el cielo se debaten.

Dudan, bajo el peso de las nubes

negras de redundancia, si soltarlo

todo o contenerse. Seguramente, 

tan propio en estos lares, caigan 

algunas gotas sueltas como lágrimas

mientras el clima -caprichoso

como la vida- somete las luces

y las sombras al azote de los vientos.


Quizás fuera más fácil dejar

que la lluvia estalle, y que con ella

arrastre todo, que te limpie 

o que te ahogue definitivamente. 

Pero luego piensas un poco en todo, 

en la ilusión, en los desfiles, en los

niños tamborreros, incluso en ti, 

y te dices que sería una pena 

arruinar una oportunidad única en la vida. 


jueves, 5 de enero de 2023

Las Reinas Magas

Siguiendo -tal vez- una estrella

llegaron de tierras lejanas

buscando -como tantas- al rey de reyes, 

mas encontraron vacío su pesebre. 

Cuando la noche difuminó la estela

hallaron refugio en tan extraña posada. 


Son tres, también, estas otras reinas magas.

De ellas, la primera, viste sedas y oros

y de rubios sus cabellos parecen de pura plata.

Dice quien la conoce que responde por Svetlana. 

Morena cabellera rizada

luce quien la sigue en la particular cabalgata.

No tiene nombre, para todos es la rumana. 

Cierra el desfile de sombras

una monarca venida de África, 

permitan que esta noche, la bautice Baltasara.


Perdida la estela del cometa

es el rojo neón quien las ampara. 

Bajo los sueños y la luna, 

en esta noche de Reyes,

de regreso a sus hogares

muchos cruzarán su camino; 

habrá quien mire de soslayo, 

habrá quien dedique hirientes comentarios, 

la mayoría sin embargo, mirará para otro lado.


Ajenas, ellas se recogen

en esta noche tan mágica

esperando a quien acuda

a sus manos encantadas.

Y tal vez llegue José

tras discutir con María, 

tal vez un anciano

busque en ellas las ilusiones perdidas

y habrá quien pregunte a su magia

el sentido de la vida. 


En estas horas calladas

en la que se reparten regalos y anhelos

desde mi ventana al otro lado de la plaza

imploro a la madrugada se cumplan todos los deseos

de estas tres reinas magas. 



lunes, 19 de diciembre de 2022

Amanecer

Observo por la ventana

las primeras luces del alba;

el cielo abandona el rosa pastel

recorre el espectro naranja

y se instala  en tonos violetas. 

Parece sonrojado, 

como si de pronto

fuera consciente de mi amanecer. 

sábado, 5 de noviembre de 2022

Encontré

en tu hombro descanso

en tu corazón consuelo

en tu mente mi razón 

y en tu piel deseo. 


Me vi tan perdido 

que no supe conservar

de tus labios los tequieros. 

martes, 11 de octubre de 2022

Tu piel / Ta peau (Les feuilles du bien)

Tu piel,

dorada y crujiente

como una hoja que el otoño

hubiera dejado

caer en mi camino,

se antoja hoy

dulce y jugoso

espejismo,

fruto tardío

que reverbera

bajo las luces

postreras del estío,

sometido

a los caprichos del viento

que, ora mece las hojas

ora sacude las ramas

dejando al árbol

desnudo y frío,

con un manto

ocre y amarillo

a los pies del invierno.



Naturaleza eterna

e invariable

que volverá a pintar

de verde las ramas

como hizo siempre

la primavera

y te traerá –quién sabe-

de nuevo

con los primeros soles,

resplandeciente,

llena de vida.


Ta peau,

dorée et croustillante

comme une feuille

que l’automne

aurait sagement

laissé tomber sur mon chemin,

apparaît aujourd’hui

douce et juteuse,

fruit tardif

qui réverbère

sous les dernières lueurs de l’été.



Ta peau,

exquise feuille

soumise

aux caprices des vents

qui bercent son vol

et annoncent l’hiver

à un arbre triste

nu et solitaire

qui se plaint déjà

les branches en l’air.



Ta peau

-je me souviens de ta peau-

fraîche et lumineuse au printemps.

Fleur de saison,

feuille pleine de vie,

luzerne

dont les fleurs

rares et violacées

j’ai tenté en vain

de mettre dans un vaisseau

sans comprendre

que le seul maître de la feuille 

est le vent qui trace son destin.

lunes, 19 de septiembre de 2022

Por ti

“Por ti, sí, por ti, sí, por ti yo sería capaz de morir si tú me das amor sincero-o-o-o” retengo el comienzo de la canción, apenas un verso, antes de que el fraseo y los acontecimientos se aceleren y sean otros los estímulos que requieran mi atención. Observo una boca que se abalanza sobre mí; reacciono evitando los labios y dirijo los besos hacia el cuello. Te observo por un segundo, pareces sonreír cuando la excitación y la lengua que trepan por mi piel me obligan a entornar los ojos.

Por ti estoy aquí, por ti mis manos se ciñen a esta otra cintura, por ti me dejo hacer cuando sus dientes juguetean en el lóbulo de mi oreja. No tendré que disimular el rastro que la boca de esta aprendiz de vampiro va dejando en mi cuello, pues eres tú quien la anima. Un gemido sordo escapa de mi boca como respuesta al sonido de succión de sus labios abandonando mi piel; y acto seguido tu sonrisa, no podría haber mejor banda sonora.

Por ti los nervios y las manos que se traban cuando intento ayudarla con el cierre de mi cinturón, por ti la erección que no disimula el calzoncillo, es por ti aunque ella se crea la culpable. Mis ojos apenas se han acostumbrado a la penumbra del local y cuando van de ti a ella y observo vuestras miradas y vuestras sonrisas incapaces de disimular las ganas, me siento algo perdido. Extiendo la mano para asirme a tu realidad y me consuelas durante unos pocos segundos, demasiado pocos, dejándome acariciar la forma de tus caderas. Luego no me retienes cuando son las manos de ella las que agarran las mías.

Por ti contengo las ganas, por ti y porque no estoy acostumbrado a estos juegos; tardo en comprender que eres tú, que es tu excitación por cuerpo interpuesto la que tengo delante, la que se yergue sobre mi regazo, la que bambolea sus pechos pequeños y puntiagudos delante de mis ojos. Mi cerebro no entiende, pero un deseo primario me lleva a hundir la cara en su piel. Restriego, muerdo, lamo. Parece que lo hago bien, sus pezones se endurecen y recibo tu caricia como premio en mi espalda.

Por ti mis dedos recorren su columna sin prisa, por ti suben y bajan, por ti acarician la tela de la ropa interior en lugar de buscar rápidamente un hueco. Siento unas manos, ya no sé si tuyas o suyas, apretando las mías contra la carne. Estás aquí, rodeándonos, tocándonos; dijiste que no participarías, que te limitarías a mirar, pero sé que no es así, me convenzo de que no es así. Sin ti yo no sabría, sin ti yo no podría.

Por ti mi pene apunta al techo cuando sus manos quitan el calzoncillo decididas y de un tirón. Por ti su sonrisa me parece menos diabólica instantes antes de comenzar a devorarme, por ti mi cuerpo cae pesado sobre el colchón. Por ti mis manos no encuentran acomodo y cada poco me sirven de almohada como viajan a su pelo, apartan un mechón que recolocan para acompañar por unos segundos el vaivén de su cabeza. Por ti y porque, pese a mis ojos cerrados, te sé aquí, junto a mi cabeza, mirando con avidez y mordiéndote el labio, tratando de comprender, de sentir, de interiorizar, tú también, toda esta novedad.

Por ti retengo la inercia de sus cabeceos, por ti me pongo freno y me niego a abandonarme. Lo necesitas completo, lo sé, lo recuerdo. Probar, por una vez, a ver qué se siente. Tardas en encontrar mi mirada en el cambio de postura; cuando me respondes en silencio, sus manos ya han comenzado a enfundarme el preservativo.

Por ti hago una pausa, me atuso el pelo, resoplo. Por ti su mano toma las riendas y mi polla, la restriega, se humedece. Por ti me adentro, por ti empujo. Por ti evito mirarte; por ti y por mí. Mi mirada se concentra allí donde mi cuerpo entra en contacto con el de aquella mujer. Sus muslos piden descanso, mis brazos no se lo niegan, en esta postura todavía mantengo las distancias.

Por ti las idas y venidas, por ti el sudor, el cansancio. Por ti ruedo sobre la cama, por ti evito el abrazo, la piel con piel. Por ti sus caderas asimétricas y su mano guiando mi polla, por ti los dientes apretados cuando se deja caer y me hunde en ella. Por ti mis manos reticentes, por ti los dedos entrelazados como máxima ofrenda. No sé si te das cuenta de mis trampas, no sé si me juzgas. Disimulo, ofrezco mis muslos como respaldo a los movimientos de su cintura. Los viajes se hacen más cortos, más intensos. El sonido de los cuerpos chocando se impone al hilo musical que sigue vomitando música prescindible.

Por ti me exijo un último esfuerzo, por ti mis piernas se agitan, por ti trato inútilmente de elevar su cadera y martillear como se supone que debo. Gime, siempre ha gemido, aunque no le haya prestado caso; no me importa ella, no me importo yo. Todo esto es únicamente por ti.

Por ti mis límites físicos se extienden casi tanto como los mentales, por ti la mueca forzada, por ti el postrer impulso. Por ti la respiración agitada y el corazón acelerado, por ti su sonrisa forzada de final inesperado, por ti las explicaciones que no pasan de balbuceo, por ti sus movimientos ligeros y el pesado descender del semen cautivo en el látex. Por ti las toallitas, la mirada huidiza, temerosa. Por ti la aventura, el experimento. Por ti, si te gustó, por ti esta mujer o tal vez otras.

jueves, 15 de septiembre de 2022

La paella de los domingos

La paella de los domingos,



por ejemplo.

Aunque se me enfaden en Valencia

-ya ves tú qué drama-

y me prohíban viajar a Benidorm

o la entrada a Mestalla,

vengo a certificar que el secreto

de dicho plato

no está en la cazuela,

ni en el tipo de arroz,

el uso de garrafón

o la leña de naranjo.

No.



Lo que le da el toque único,

el sabor distintivo,

es algo tan sencillo

y a la vez tan complejo

como la simple compañía.



Y quien dice paella,

dice marmitako

callos con garbanzos

o cualquier otra comida.

Y sirva de ejemplo el caso

paradigmático

de la pasta con pisto

para refrendar mi teoría,

pues plato tan sencillo

no encierra gran misterio

en el tiempo de cocina;

mas, se han dado casos

que refuerzan la tesis,

sobre todo,

si se reduce la compañía.



Y es que he comido frente al mar,

con lindas vistas,

un plato hecho con mimo,

sin prisas,

con pasta italiana

y las mejores verduras.

Y estando sabroso,

sin duda afirmo,

que, con mala compañía,

es más de lo mismo.

Nunca podrá alcanzar

ese gusto, ese aroma

de pisto congelado

y macarrones de goma

que nace en el paladar

y se extiende por la memoria

cuando, del otro lado

de la mesa, está esa persona.