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domingo, 5 de diciembre de 2021

El mejor lugar para contemplar París


Discúlpeme, señor guía

ya que conozco el chascarrillo,

me tome la licencia y le corrija

e ilustre, de paso, al corrillo.


Dicen los parisinos

que esta torre es tan poco bella

que se convierte en la mejor atalaya

que en toda la ciudad haya

para contemplar desde ella

París y sus destinos.


Y no me cabe duda

que parte de razón llevan

pues, que la torre es fea

y estropea cualquier vista

no hay quien lo discuta


Y sin embargo este payaso

les dice aquí, a los pies del Parnaso,

que se ubica, tal vez, y si acaso,

en el segundo lugar para contemplar el ocaso.


Seguro que Montmartre está muy bien,

el arco del Triunfo, la torre Eiffel,

pero no hay mejor lugar para recorrer París

que una habitación de hotel

dibujando étoiles 

con tus manos y en su piel.

miércoles, 5 de mayo de 2021

Knockin' on heaven's door

Mi mano engarzada entre tus dedos, ese instante detenido, miradas fijadas en ojos ajenos. ¿Importa si polvo de una noche o Eros? No hago preguntas, no elegí sentir este fuego del infierno. Mi boca suspira, confiesa todos mis miedos. Sonríes, vil Maquiavelo, bajo mi piel corre un agitado hormiguero. Tu ariete echando abajo las puertas del cielo cambia la rima; me acoplo a tus hombros, araño tu espalda, por un rato, te amo hasta las entrañas y mi garganta entona melodías atávicas. En cada impulso la solución al enigma perpetuo; y tú, dime, ¿aún preguntas el sentido de la vida?

domingo, 25 de octubre de 2020

Mayday


Me envuelve una brisa suave, cálida,

se diría el aire que escapa de una risa franca.

Sin ser consciente del todo,

empiezo a desplegar mis alas.

El viento, alegre, va despeinando mis reparos.

Me mece, me divierte, me relaja, me estremece.

Antes de darme cuenta ya me tiene volando.

Riendo, hablando sólo cual cuerdo,

me elevo y me elevo, como un moderno Ícaro.

Una cometa, voy atravesando el cielo,

más allá de las nubes, jugando entre los pájaros.

Olvido los miedos, cierro los ojos y sigo volando

Floto tranquilo, siempre un poco más alto,

El aire me invita a giros imposibles

Propios de un gimnasta moldavo. ¡Pero basta! ¿Qué ocurre, que estoy cayendo en picado? El viento desaparece, las corrientes, de repente, ya no existen, el sol derrite mis alas. Y yo… yo, de golpe, me doy cuenta de todo lo que me elevaste del suelo. 

miércoles, 26 de agosto de 2020

Se regalan besos

 

 

Por falta de uso, se regalan besos

antes de que caduquen, yo los cedo

úselos usted, que yo no puedo.

 

Besos de verdad, labios interpuestos,

verá señora si son sinceros

y conservados con mucho esmero.

 

Se los envuelvo con mil tequieros

esos tampoco me los quedo,

si no le sirven le devolvemos su dinero.

 

Besos, damas y señores, vendo besos

vengan, me los quitan de los dedos

besos sin miedo, besos secretos

 

¿qué desea usted caballero?

diría que busca lo que tengo,

bajo llave guardo los besos de fuego

 

Por aquí, sigame, tenga cuidado

si los acompaña de cien versos

tiene el éxito garantizado

 

¿Y entonces por qué los vendo?

verá usted, es complicado...

¡Besos, besos, miren señoras qué besos!

martes, 2 de junio de 2020

Ítaca, patria querida


Maullido de Bastet, divino animal en celo
que al primer ronroneo
sin separar los pies del suelo
consigue levantar mi vuelo.

Cautivante eco que me atrapa
en este laberinto eterno,
que no es mito sino Minos.
Dulce salmo que embelesa mis oídos.

Abandono mi escudo, mi espada
frente al toro que bufa, ¡escapa!,
me postro, envuelto en mi propia madeja,
te veo aullar al tirar de tu guedeja.


Murmullo, rumor que crece entre tus olas,
canto de sirena que me embauca,
ruge contra las rocas y al llegar a la orilla
no se acalla, grita: ven a mí, argonauta.

Un himno, mi canción favorita,
agudos que brotan en lo bajo
y en el cerebro se graben,
repitiendo la melodía, así, así, no pares.

Los gemidos, los jadeos,
primitiva canción de cuna,
cuando escapan de tu boca
y llegan hasta la luna.

“Ulises, esta es tu casa,
olvida la morriña, te aguarda
el calor del hogar
y esta lluvia tan fina…”

Suspiros con los que hablas
yo te siento y me encantas,
te sigo, te sigo hasta el fin
con mi flautita, cual Hamelin.

Ya llego, ya llego, al compás de tu dedo
y su suave sintonía,
Ítaca, patria querida
mi meta, mi destino,
Ítaca, si tú quisieras,
tal vez yo podría, Ítaca,… de mil amores.

domingo, 3 de mayo de 2020

Labios en fase creciente


Cuando el virus pase
y el oscuro silencio vuelva en los balcones sus garras a colgar
dejándonos sólo nombres en el mármol
un rictus de miedo
y excedente de papel higiénico.

Cuando el olvido se instale
y la nube de la desmemoria alcance las residencias,
los héroes vuelvan a ser parias,
cuando los datos callen
y hable la incertidumbre

Cuando todo acabe,
tú seguirás estando donde estabas,
a un click, a una conexión inalámbrica,
a un metro sur de distancia con sus siete paradas,
y en cada rincón de mi cabeza,
en el vello que se eriza cuando te sueño cerca.

Cuando las ganas se me vuelvan emergencia,
y el deseo se torne pandemia,
tu boca como un hospital de IFEMA,
recibirá el primer impacto, mitigará la urgencia.
Besos, confieso, te daré muchos besos,
contagiosos besos, besos sin tela
besos que son imprudencia.

Besos en la cara, en los ojos, besos en las orejas
besos con lengua, besos con dientes
besos que muerdan
besos que vuelan, besos de mariposa,
besos que apenas rozan.

Besos en tu cuello, besos en tu vientre,
besos en tus muslos, los besos más ardientes.
En tus labios, mi lengua se vuelve valiente.
Muchos besos, y aún más besos,
contagiosos besos, tú, mi fase creciente.

viernes, 17 de abril de 2020

Palabras entre las piernas (Pornesía)

En silencio, sin decir una palabra, su cuerpo me grita, su piel me llama, reclama mis atenciones. Y entonces, cautivo, preso de mil encantamientos, mi cuerpo se pone en marcha. Sus manos reciben a las mías, mi nariz trepa por su cuello, reconociendo restos de un perfume perdido en la mañana. Su piel se eriza y con los ojos cerrados mis dedos leen entre sus líneas. Interpretan un beso y luego mil más, en los morros y en la comisura de los sueños. Una pausa, frente contra frente, intercambiando miradas enciclopédicas. Y siempre las señales, las alarmas, sirenas que habitan en su cuerpo. Caemos, no importa si en el sofá en la cama o en el suelo. Insultos, promesas, camelos y algún te quiero, siempre los gritos en silencio y el sonido de más besos.

Las manos que se entrelazan, nuestros cuerpos que se reconocen. Leo cien poemas en su piel, algún chiste, un drama griego; una declaración de guerra, un incendio, cuando mis labios descienden por su vientre son más intensos los ecos. Oigo los murmullos, escucho los cuchicheos, nacen en su sexo y enloquecen mi cerebro. Los acallo, mi dedo en sus labios, chisto, reclamo silencio. Apenas audibles, risas entre juegos. Boca contra labios, un diálogo sincero. Insolente, se rebela, sus gritos en silencio, palabras, gemidos, jadeos. Piel con piel en un diálogo de ciegos. Su cuerpo declama, cuartetas, algún soneto, a mi manera yo los interpreto. Nuestros sexos chocando en alegre tartamudeo. El tono se eleva, suenan más alto los versos. Comentarios inconexos, aullidos, alaridos de cuerdos. Un grito, y después ya nada, el silencio.